Activismo digital en lenguas mayenses: una Cumbre impulsada por la Red ADLM en Valladolid

Asistentes a la Cumbre Regional de Activismo Digital en Lengua Maya en Valladolid. Fotografía de Rodrigo Petatill

Durante los días 10 y 11 de enero de 2025, se llevó a cabo la Cumbre Regional de Activismo Digital en Lengua Maya en Valladolid, Yucatán, México. Este encuentro fue organizado por Blanca Ocheli Chi Canche, de Valladolid, Yucatán; Felipe de Jesús de Xcohuo, Valladolid, Yucatán y Rodrigo Petetillo Chan, de Kopchen, Quintana Roo, participantes de la primera y segunda generación del Programa Catalizador de Activismo digital de lenguas mayenses, un programa de Rising Voices (RV). Este texto reúne sus tres voces y reflexiones sobre el proceso organizativo, y los resultados del encuentro.

¿Por qué organizamos una cumbre de activismo digital en lenguas mayenses?

Desde nuestro contexto entendemos el activismo digital como el proceso de compartir lo que las personas mayahablantes están realizando en sus propias comunidades de manera colectiva. Lo pensamos como las actividades o proyectos que realizan las personas de cualquier edad con herramientas digitales para dar a conocer la lengua y la cultura, y el trabajo de revitalizarla. Sin buscar algún tipo de beneficio personal, propiciamos el uso de la lengua, visibilizar procesos de nuestra región y sumar más esfuerzos en este camino compartido. Sabemos que las tecnologías digitales ya están inmersas en varias comunidades, entonces deseamos aprovecharlas para poder fortalecer nuestra lengua.

Nuestro activismo sucede en un contexto en el que las personas ya no están aprendiendo la lengua. Consideramos que esto se debe a diferentes factores, como la discriminación y el racismo que hay en las ciudades, o el hecho de que en varias de las comunidades de México en donde se habla una lengua originaria las infancias ya no lo hablan, y tampoco existen espacios de aprendizaje para su lectoescritura.

De ahí surge el trabajo que hacemos para enseñar a escribir y leer. También, a documentar diversas actividades que tenemos con los abuelos y las abuelas en las comunidades, pues sabemos que si no lo hacemos ahora, más adelante ya no estarán aquí. En ese sentido buscamos una forma de generar interés en la juventud que está más inmersa en los medios digitales: si combinamos la tecnología digital con la lengua, vemos un posible proceso para apropiarse de algo que es nuestro y de nuestra comunidad, como lo es la lengua y la cultura maya.

¿Qué nos llevó a organizar la cumbre?

A través del Programa Catalizador de Rising Voices compartimos talleres y pláticas sobre el activismo digital. Aprendimos mucho y nos tocó celebrar la primera cumbre en Mérida, Yucatán, y la segunda en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, con personas de distintas partes de la península y de Chiapas. Nos fuimos conectando, nos conocimos personalmente e investigamos los trabajos que hacemos cada quien. Nos propusieron desde Rising Voices un proyecto entre las personas que habíamos participado en el Programa para crear una nueva propuesta de trabajo, y fue ahí donde propusimos la idea de la cumbre. Nos gustó a los tres y así comenzamos con una serie de pláticas virtuales como el primer paso para hacer posible la cumbre.

Participación de activistas digitales de la región. Fotografía: Sasil Sánchez

Hemos tenido diversas oportunidades de capacitación para seguir aprendiendo con personas externas y entre las personas de la red. Nos dimos cuenta que las actividades donde generalmente invitan a personas a presentar sus trabajos de revitalización de la lengua maya, suelen suceder en la capital del estado. Nos preguntamos ¿Dónde quedan las personas de las comunidades que hacen también activismo digital sobre su lengua; dónde quedan la niñez, adolescencia y juventudes?  Entonces aterrizamos la idea de realizarlo en Valladolid y comenzamos a organizarnos. Abrimos la convocatoria a personas de otros estados, pero creemos que por motivos de difusión, contamos únicamente con personas de Yucatán, Quintana Roo y una persona de Campeche como facilitadora de un taller.

¿Por qué enfocarnos en infancias y juventud? 

Pensamos en las infancias y adolescencias como semilleros que en un futuro sean quienes puedan continuar con este trabajo que estamos haciendo. Anhelamos que se involucren y sabemos que nos toca motivarles y mostrarles que se pueden trabajar materiales digitales con nuestra lengua, para que quieran desarrollar sus propios proyectos. Queremos también visibilizar que no solo las personas mayores tienen el conocimiento, sino también las infancias y juventudes, y que pueden crear su propio conocimiento y trabajar en colectivo para favorecer la lengua. Fue una forma de acercar a las personas y demostrar que se puede crear en muy diversos formatos con nuestra lengua maya.

Por ejemplo, estuvieron varios activistas: jóvenes que hacen sketch en maya llamados Don comedias Herrera. el profesor Hilario Chi Canul que trabaja en la plataforma Witsi para crear audiocuentos de diferentes lenguas mayas, cada cuento puede ser traducida en cualquier lengua que participa en la plataforma. Otros ejemplos fue el colectivo U Najil Maaya Xoo, quienes producen materiales que docentes en el medio indígena de Yucatán pueden utilizar para trabajar diversas actividades con infancias y juventudes. También sucedieron dos talleres, uno titulado “Cómo hacer fotografías con el teléfono para el activismo digital” que impartió Santos Isaìas González Uc de Campeche, y el otro “Creación de paisajes lingüísticos usando úucheb ts’íib” por el compañero Alfredo Hau Caamal, en el que escribieron nombres y apellidos en playeras, y lo hicieron en glifos, o escritura maya antigua. Vemos que cada uno de los proyectos está dirigido a cierto tipo de público, pero que al final de cuentas se va a transmitir de generación en generación.

“Creación de paisajes lingüísticos usando úucheb ts’íib”, taller impartido por Alfredo Hau Caamal. Fotografía de Sasil Sánchez Chan

¿Qué nos llevamos de la cumbre? 

Fue la primera vez que organizamos una actividad de esta magnitud. Al principio nos preguntábamos ¿cómo lo vamos a hacer?, pero sobre la misma marcha aprendimos a avanzar y encontrar soluciones. La cumbre no dejó un aprendizaje de organización y comunicación, y de saber que sí podemos trabajar a distancia, aunque en algunas ocasiones es necesario vernos de forma presencial para aterrizar ideas. Es un trabajo muy cargado porque tenemos otras responsabilidades, pero fue posible hacerlo en colectivo.

Agradecemos a Rising Voices por esta oportunidad para realizar esta cumbre regional, porque era un sueño organizar algo así. Nos deja con ganas de querer hacer y abarcar más, e imaginar la posibilidad de una segunda cumbre. Fue también, como el primer peldaño para motivar a otras juventudes a dar a conocer proyectos, y compartir los nuestros.

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