
#HistoriasQueInspiran. Conoce a 10 activistas que usan los medios digitales para fortalecer y promover las lenguas mayenses en México

Reserva de Moxvikil, San Cristóbal de Las Casas en el Campamento Catalizador de Lenguas Mayenses. Foto: Fabiola Díaz
Mi nombre es Mella Matza Díaz Vázquez hablante de la lengua ch’ol o también conocida como lakty´añ. Tengo 23 años de edad y soy originaria de la localidad El Campanario municipio de Tila, estado de Chiapas. Desde el ámbito profesional, soy socióloga egresada de la Universidad Nacional Autónoma de Chiapas. Mi formación se ha enfocado en temas de género, movilidad social generacional y salud materna. Anteriormente, fui becaria del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica PAPIIT de la Universidad Nacional Autónoma de México y actualmente formo parte del equipo etnográfico de investigación del Proyecto de Trato Digno en Salud Materna del Instituto Nacional de Salud Pública.
Desde muy pequeña crecí escuchando, pensando y sintiendo en mi lengua chol, esto por los relatos de mi abuela Fabiana sobre la belleza natural que rodeaba mi comunidad; por mi abuelo Jesús que contaba sus aventuras en la milpa; por los relatos de mi mamá y tías que hablaban sobre experiencias y aventuras diarias de sus trabajos en las comunidades; por mis prim@s y amisg@s que contaban historias de terror, y en otras circunstancias porque escuchaba a mi padre hablar con sus herman@s o amistades en lengua zoque, aún cuando ya no frecuentaba su comunidad de origen.
Me considero ch’ol, por la identidad cultural y lingüística transmitida en mi comunidad, particularmente por mi línea familiar vinculada al pueblo ch’ol. Sin embargo, a lo largo de mi infancia he convivido con familias tseltales y zoques lo que me ha permitido valorar aún más la comunicación en lenguas mayenses, como una forma de resistencia y preservación lingüística con raíces ancestrales.
Mi comunidad históricamente está constituida por familias arrieras (comerciantes) que migraron de sus municipios y localidades para asentarse en tierras cafetaleras de lo que hoy es conocido como El Campanario, por lo que hay una importante diversidad de lenguas, estilos de vida, costumbres y saberes tradicionales que provienen de familias choles, tseltales y zoques; que hoy conviven en un mismo territorio.

Foto: Mella Matza Díaz Vázquez
Algunas problemáticas que se viven en mi comunidad han permitido el desgaste de la lengua ch’ol: en el contexto educativo se vive una desvalorización de las lenguas indígenas por el dominio y mayor utilidad del español, una lengua socialmente impuesta; otra problemática es la desigualdad tecnológica y la falta de acceso a espacios educativos digitales, culturalmente pertinentes. Estos factores se suman a la falta de información y concientización sobre el uso del internet, medios digitales y herramientas tecnológicas, lo que ha condicionado estilos de vida no saludables en las niñeces y adolescencias de mi comunidad.
La iniciativa Ñuk´añ majlel lakty´añ – “Entrejiendo en mi lengua: Aprendizaje Digital Comunitario” busca trabajar con niños, niñas y adolescentes voluntarios de mi comunidad, con el objetivo de promover cuidados digitales para su bienestar físico-emocional. Voy a usar un modelo educativo accesible e interactivo en lengua ch’ol y español, para abordar temas sobre cuidados digitales (uso de aplicaciones para celulares, manejo responsable y preventivo de redes sociales).
Con esta iniciativa espero generar pensamiento crítico en las niñeces y adolescencias para que comprendan mejor las problemáticas que se generan en su entorno, reforzar la comunicación y adquisición de la lengua materna ch’ol, al mismo tiempo que genero espacios seguros para el uso de herramientas digitales.
El impacto que me gustaría generar en mi comunidad, en primer momento es que los niños, niñas y adolescentes voluntarios fortalezcan su identidad cultural y lingüística en los espacios educativos, reduzcan sentimientos de exclusión y fortalezcan la adquisición de la lengua. Me gustaría que más niños, niñas y adolescentes desarrollen nuevas formas de aprendizaje digital y, sobre todo, que naveguen con mayor conciencia en los espacios y herramientas digitales para el cuidado de su integridad y salud mental.
Decidí ser activista digital de lenguas indígenas justamente porque creo que en el quehacer sociológico está el proponer acciones que permitan enfrentar los problemas sociales. Además, como personas pertenecientes a una comunidad indígena rural tenemos la obligación de accionar y cuidar de nuestra cosmovisión, que es herencia de nuestros antepasados.
Quiero mandarles un mensaje a familias de personas hablantes de lenguas indígenas: nadie es demasiado pequeño para empezar grandes cambios, ni pequeñas ideas que no pueden lograr grandes proyectos. Es por eso que, aquell@s que tiene la oportunidad de ver o escuchar cada una de las iniciativas de los compañeros y compañeras del activismo digital de lenguas indígenas, les invito a accionar con nosotr@s y formar parte de la comunidad de activismo digital o como propuso una compañera del campamento catalizador de lenguas mayenses “fomentemos más días de activismo”.



