U juumil k'ajlay. El sonido de los recuerdos

#HistoriasQueInspiran. Conoce a 10 activistas que usan los medios digitales para fortalecer y promover las lenguas mayenses en México.

Actividad: Interpretación de narraciones orales. Taller para promotores culturales. Foto: Socorro Loeza.

In k'aaba'e’ Fátima del Rosario Pech Uc, tengo 29 años. Soy una mujer indígena perteneciente al pueblo de Cháak (Telchaquillo) ubicado en el sur del estado de Yucatán, México. 

Mi territorio está lleno de historia que van de la mano con el origen de mi pueblo. La mayoría de los pobladores son descendientes directos de quienes poblaron la última ciudad maya llamada Mayapán, antes de ser invadidos por la rebelión de Uxmal. Mi historia y la de mis abuelos se encuentran plasmadas en cada uno de los cenotes y piedras que se encuentran en nuestro territorio. Compartir la historia de mis ancestros y del linaje al que pertenezco, es algo de lo que me siento orgullosa.

La lengua maya para mí fue un vehículo que me ayudó a reconectar nuevamente con las raíces de mi vida y con mis padres. Ese muro construido entre dos mundos quedó destruido al momento de aceptar quién soy ante mi cultura y asimilar el amplio panorama que me brinda la lengua. 

En 2012 comencé mi historia con el activismo. En mi comunidad se impartieron talleres para promotores culturales a los que tuve la posibilidad de asistir. En cada sesión se abordaban temas sobre la enseñanza de la lengua maya desde la parte artística y tecnológica, fue ahí donde inició mi gusto por compartir los conocimientos que poseo de mi cultura y aprender de otras personas.

Ese mismo año, al término de los talleres para promotores culturales se decidió oficializar y designar un lugar para niños y niñas, ya que durante varios años se trabajó con ellas talleres de teatro a través de misiones culturales que acudían a la comunidad. Este espacio fue designado como una escuela comunitaria. 

Comencé a colaborar con la escuela a través de Gladis Uc que ya había iniciado este camino de trabajar con niñeces para la enseñanza de la lengua maya. Al inicio mi colaboración en el proyecto fue de apoyo, pero con el tiempo inició mi intervención en temas de historia, pintura y de la propia lengua para reforzar los conocimientos de las niñeces. 

Diseño de fachada de la escuela Popolnajil Cháak. Foto: Angel Aviles.

La escuela comunitaria tiene el nombre de Popolnajil Cháak donde colaboramos cuatro personas: Gladis Uc, Socorro Loeza, Guillermo May y yo. Cada una de nosotras contribuimos al trabajo que se realiza  de manera distinta pero con el mismo propósito: compartir conocimiento de nuestra cultura en lengua maya. Trabajamos con herramientas como el arte y el teatro y con el tiempo logramos extender la población con la que trabajamos, iniciamos con niñeces y ahora también con madres de familia y abuelos.

En este espacio se han impartido diferentes talleres gracias a colaboraciones e  instituciones que se han acercado a nuestra escuela. Actualmente, nos encontramos colaborando con la asociación civil BACAB con quienes trabajamos temas que nos ayudan a tener una mejor convivencia con la naturaleza y con Rising Voices para seguir fortaleciendo la lengua maya. 

El proyecto que voy a trabajar desde el Programa Catalizador de Activismo Digital fortalece el trabajo de la escuela comunitaria y surge porque cada vez es más visible que las niñeces van perdiendo su conexión con los abuelos y el entorno en el que viven. En mi comunidad hay espacios sagrados como los cenotes que están vinculados con nuestra espiritualidad y son de donde obtenemos el agua de la comunidad, sin embargo muchas niñeces no conocen estas historias, ni tienen respeto por estos lugares.  

Ante esta situación, desde la escuela comunitaria vamos a promover la transmisión de conocimientos de abuelos a las niñeces a través de la digitalización de historias o cuentos que posean un aprendizaje vinculado a los lugares sagrados o la naturaleza de nuestra comunidad, para fomentar el cuidado de los mismos. En este espacio las niñeces grabaran historias de los abuelos en lengua maya y generarán dibujos para darles vida a través de la animación. 

Este proyecto busca que las niñeces compartan de una forma creativa los aprendizajes que vienen de sus abuelos, y traten de hablar en lengua maya, ya sea en la pronunciación de palabras o de frases para establecer una plática. 

Desde la escuela comunitaria aportamos herramientas para que las niñeces puedan comprender mejor el medio en el que viven. Esto da inicio a una relación entre el presente y el pasado, para restablecer ese hilo que se ha roto con los padres o abuelos para la enseñanza, el cuidado y comprensión del pensamiento maya y no occidental. De esta manera, fortalecemos el amor a nuestra tierra

Cartel en lengua maya con los niños para ser instalados en el cenote de la comunidad. Foto: Gladis Uc.

El ver y escuchar que las niñeces desarrollan pensamiento crítico y cuestionan libremente lo que les es impuesto como verdad, es satisfactorio. En un contexto en donde las escuelas de educación formal tienen como título en sus fachadas “escuelas indígenas” sin impartir nada relacionado con la lengua y cosmovisión del pueblo en el que se ubican. 

En mi comunidad hay 5 niveles educativos de los cuales dos tienen la etiqueta de escuelas indígenas, sin embargo los docentes que están a cargo no imparten las clases en lengua maya, únicamente lo hacen en español. Las actividades relacionadas a la lengua se limitan al mes de febrero en eventos que conmemoran el día de la lengua materna. 

La motivación con la que inicié este camino aún prevalece y con el paso del tiempo se ha fortalecido. El trabajo que realizamos lo hacemos de forma voluntaria para lograr que en un futuro la lengua maya sea usada como primera lengua en lugares comunes y públicos: en las escuelas de los diferentes niveles, parques, centros comunitarios y dispensarios, así como en reuniones familiares donde en años anteriores era muy común escuchar la lengua maya sin distinción de edades. 

Pintura elaborada para la representación del Yuumtsil Cháak del cual se rige la escuela comunitaria Popolnajil Cháak. Foto: Gladis Uc.

Espero que las niñeces continúen con la lucha de hacer prevalecer la lengua maya con las nuevas generaciones y que tengan la iniciativa e interés de ocupar espacios en lo digital, escolar y social. 

El mensaje que les daría a los niños y niñas es: el conocimiento de los abuelos de nuestra comunidad no es obsoleto ante la tecnología, ambos pueden ser aliados para comprender y aprender a vivir de una forma más armónica. No necesitas ser un adulto para ser un superhéroe, la lengua maya es tu mejor arma y una llave mágica para poder viajar al pasado y al presente, y así comprender nuestra forma de vida única. 

Sigue el proyecto de la Escuela Popolnajil Cháak

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