
#HistoriasQueInspiran. Conoce a 10 activistas que usan los medios digitales para fortalecer y promover las lenguas mayenses en México.

Construcción de guion de radio. Foto: Miguel Ángel
Me llamo Miguel Ángel tengo 31 años, soy originario de X-Pichil, Quintana Roo, México y actualmente vivo en la comunidad de Tahdziú, Yucatán; una comunidad con un 80% de personas maya hablantes que se dedican al bordado de punto de cruz, la apicultura, ganadería o la albañilería.
Cuando llegué a Tahdziú no fue complicado adaptarme, lo nuevo para mí fue comunicarme todo el tiempo en lengua maya, no porque desconociera la lengua sino porque en la comunidad donde nací nos comunicabamos en español. Mientras que aquí niñeces, juventudes y personas adultas se comunican todo el tiempo en maya, tanto en sus hogares como en la comunidad. Gracias a la comunidad de Tahdziú, es que despertó en mí el interés de mejorar mi vocabulario en maya y me di a la tarea de aprender nuevas palabras para interactuar con las personas de la localidad.
Tengo aproximadamente 8 años viviendo en Tahdziú y me he involucrado en muchas actividades que la comunidad realiza, entre ellas la agricultura y ganadería. Actualmente, también realizo mi servicio social como educador de acompañamiento en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), institución que se dedica a llevar educación a las comunidades donde la Secretaría de Educación Pública no tiene acceso. En estas comunidades muchas veces no hay señal telefónica o internet, incluso en ocasiones el servicio eléctrico no se encuentra disponible.
El intercambio con las localidades donde doy acompañamiento ha reforzado mucho la manera en la que entiendo la lengua maya y al mismo tiempo me ha permitido descubrir las variantes que surgen en cada una de ellas.
En una visita a la localidad de Huechen Balam, Yaxcabá, Yucatán surgió una idea con mis estudiantes: durante el estudio de un tema de interés que fue “xook K’iin (las cabañuelas)” donde se platicaba sobre ¿cómo nuestros antepasados en el mes de enero llevaban el registro del comportamiento del clima de todo el mes?.
La observación y registro de las cabañuelas sucede a partir de las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Con esta información, los agricultores tienen una idea de las temporadas que habrá durante el año y los meses a los que corresponde, y esto lo tienen presente para realizar sus actividades en el campo.
A partir de este estudio, uno de mis alumnos comentó que en la radio había personas que hablaban sobre esos temas y recordó que muchas de las cosas que veíamos en cada sesión las escuchaba en la radio. Así surgieron varias preguntas: ¿Desde qué lugar se transmiten esos programas de radio para que lleguen a su comunidad? ¿Qué pasaría si ellos pudieran hacer algo similar donde hablen de estos temas pero que no solo se quede en el aula? ¿Sería posible ser escuchado por otras niñeces de otras comunidades?
Dado que en años pasados pude participar en programas de radio realizando spots informativos y en ocasiones cantando, me surgió la idea de proponer un acercamiento con una radiodifusora para explorar la posibilidad de darle voz a las niñeces y que ellos hablaran de temas de interés; que surgen en sus comunidades y observan a diario.

Grabación. Foto: Miguel Ángel
El proceso de comunicar a cerca de la comunidad implica algunos retos, para las niñeces muchas de las actividades que realizan no tienen mucho significado, normalmente las hacen porque sus papás o abuelos les indican que lo hagan; sólo se vuelve una costumbre. Al trabajar con la radio, la intención es que niños y niñas se den a la tarea de preguntarle a sus papás, abuelos o a la misma gente de la comunidad sobre todas estas actividades y sucesos que viven constantemente, para que puedan comprender el porqué de las cosas y transmitirlas a sus compañer@s, ya sea de su propia comunidad o en otras comunidades.
El proyecto inició con una conversación entre compañeros para plantearles la idea de realizar spots de radio y programas donde niños, niñas y adolescentes fueran los protagonistas. Es decir, las niñeces elaborarían los programas, aportarían ideas, realizarían entrevistas a la comunidad, escribirían sus guiones de radio, de una manera divertida y con total libertad; al mismo tiempo que podrían hablar de los temas de interés que surgen de la localidad como: las cabañuelas, la milpa, la apicultura, las historias, leyendas y todo lo que permite comprender lo que sucede en su comunidad.
Mis compañeros accedieron motivados e hicimos un plan para proponerlo con los alumnos y alumnas, ellos accedieron alegremente. El proyecto inició con 5 niños que prestaron su voz para ser locutores del programa que ellos mismos nombraron “u tsikbalilo’ob in kaajal”. Con esta motivación y con poca experiencia en locución hicimos nuestro primer promocional de radio, lo que nos permitió acudir a la radiodifusora de Peto y solicitar un espacio para transmitir los spots. Esta emisora de radio aborda temas culturales y de pueblos indígenas. Se dedica a preservar, difundir y fortalecer el uso de la lengua maya y se puede sintonizar en la estación 105.5 FM o en la liga https://ecos.inpi.gob.mx/xepet/
A la radiodifusora le encantó la idea y además de los spots nos otorgó 30 minutos de transmisión 2 veces a la semana. Gracias a este espacio realizamos nuestro primer programa con el título: las cabañuelas. Para ello, nos dimos a la tarea de escuchar algunos programas que se transmiten en la radio para identificar, ¿cómo se manejan los espacios dentro de cada programa? y tomarlo en cuenta para realizar nuestro guion. Cuando por fin se iba a transmitir el primer programa de radio los y las estudiantes estaban muy emocionados y le contaban a sus papás lo que estaba a punto de suceder, cuando llegó el día todos estaban atentos, al escucharse por primera vez quedamos satisfechos y emocionados por lo que habíamos logrado. A partir de ahí continuamos creando nuevos programas para poder transmitir en la radio, esto inspiró no sólo a la comunidad que se había involucrado sino que otras comunidades cercanas también deseaban participar.
Quisiera mencionar que durante estas grabaciones no se tenía equipo adecuado sólo se contaba con un teléfono celular y una computadora, sobre la marcha mis compañeros y yo nos dimos a la tarea de investigar y aprender nuevas formas de mejorar la calidad del material que realizamos y al mismo tiempo aprender locución para poder mejorar la práctica de los niños y niñas que participan. Afortunadamente, cada persona que se ha involucrado en este proyecto se ha comprometido y a pesar de algunas dificultades hemos logrado avanzar en el proceso.
Esta experiencia nos ha motivado a comprender mejor nuestra lengua, a enriquecer nuestro vocabulario y sobre todo a apropiarnos de ella, para realmente transmitir esta emoción de hablar la lengua maya con total confianza.
Considero que este proyecto se ha fortalecido porque anteriormente he participado en talleres para mejorar mi escritura y lectura de la lengua maya, también he tenido la oportunidad de participar en un taller para la traducción de cantos populares. En la institución donde presto mi servicio todas las clases se imparten en la lengua materna de la comunidad, esto me ha ayudado a comprender mejor mi lengua y sentir la necesidad de cuidarla y transmitirla en todo momento.
La dificultad más fuerte que podríamos enfrentar es el hecho de que algunas niñeces y adolescentes aún piensan que su lengua materna no tienen lugar dentro de la sociedad, mejor dicho, que hablarla no les va a dar las mismas oportunidades que si hablan el español. En algunas comunidades, aún siendo maya hablantes se aferran mucho a expresarse en español con nosotros, sin embargo, cuando se presenta esta situación no les forzamos a cambiar de parecer, más bien, creamos experiencias donde puedan sentirse libres de expresarse en su lengua materna.
Con este proyecto, y con el apoyo que brinda Rising voices me gustaría que la comunidad vea una puerta para que nuestros niños y niñas se apropien de lo que sus papás aún conservan y que no solo se quede como una costumbre que se realiza por realizar, sino que ellos comprendan el por qué de lo que observan y se sientan identificados. Afortunadamente, en mi comunidad tanto niñeces como adultos se comunican en lengua maya. Me gustaría que esta experiencia se mantenga por más generaciones.
Finalmente, quisiera compartirle a las juventudes, los niños, niñas y adolescentes que nuestra lengua maya es preciosa y forma parte de nuestra identidad, incluso, existen cosas que solo le pertenecen a ella y es difícil expresarlas en español. Debemos apropiarnos de las cosas que nos enseñan nuestros padres y abuelos; tratar de comprenderlas nos ayudará a saber qué podemos aportar para conservarlas y eso será el mejor recuerdo que podemos tener de ell@s.



